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domingo, 20 de abril de 2014

COMENTARIO DEL LAZARILLO DE TORMES

COMENTARIO DE TEXTO DEL LAZARILLO DE TORMES
(ALEXIS BÉJAR LÓPEZ 1º BACH E)

El fragmento que a continuación vamos a comentar pertenece  una obra de autor anónimo titulada El lazarillo de Tormes .Esta obra es una novela publicada en el año 1554, es decir, en pleno Renacimiento. 

El Renacimiento es un período de nuestra historia cultural  que comienza en la Europa Occidental con el descubrimiento de América (1492) y que perdura hasta finales del siglo XVI. 

Durante esta época surgieron las naciones modernas gobernadas por monarquías absolutas, basadas en el origen divino del poder, al tiempo que en nuestro país los Reyes Católicos consiguen unir los territorios de Aragón y Castilla. Bajo el reinado de Isabel y Fernando; Colón descubrió América, convirtiendo el español en uno de los mayores imperios. Tras la muerte de ambos, Carlos I accedió al trono, dando lugar a un período de apertura cultural, intelectual y artística respecto a las nuevas corrientes surgidas en Italia. En 1556, Carlos I abdicó dando lugar a un nuevo reinado: el de Felipe II, durante el que España se encerró nuevamente en el catolicismo y abandonó cualquier posible entrada de nueva corrientes culturales.

En economía se produjeron grandes cambios debido a que surgió un nuevo modelo económico: el capitalismo, que otorga más poder a quien más dinero tiene.

La corriente cultural que predominó a lo largo de este período fue el Humanismo que recupera la cultura grecolatina y sus ideales estéticos así como el antropocentrismo, que sitúa al hombre en el centro del universo, y la dignificación de las lenguas vulgares.

En filosofía se dan tres corrientes principales: epicureísmo (vivir la vida con placer), estoicismo (resignación), escepticismo (ver para creer) y neoplatonismo (realidad como reflejo de la belleza divina).

En esta época, la religión vive un período convulso debido a la reforma luterana que ataca los pilares fundamentales de la Iglesia Católica. Para frenar el auge del protestantismo como consecuencia de la reforma luterana se pone en marcha la contrarreforma católica que impone mayor firmeza en el dogma, austeridad y control de las ideologías disidentes, dando lugar así a la formación de una nueva institución conocida con el nombre de  Inquisición que tenía como fin suprimir la herejía.

Si nos centramos en literatura y más especialmente en la lírica de este período, observamos dos épocas diferenciadas. Por un lado tenemos el primer renacimiento  que gira en torno al amor petrarquista. Imita los clásicos griegos y muestra una contraposición entre los versos octosílabos y el uso de estrofas medievales como el romance o el villancico. Por otro lado encontramos el manierismo o segundo renacimiento caracterizado por su originalidad y el tratamiento de temas de carácter patriótico moral o religioso.

La obra a la que pertenece el fragmento que estamos comentando, se trata de la primera novela moderna debido a tres razones:
·              Por tener un personaje de origen humilde y carácter antiheroico.
·              Por el tratamiento del personaje protagonista: Lázaro evoluciona psicológicamente.
·              Por su estilo realista.

El Lazarillo de Tormes fue publicado por primera vez en 1554 (Burgos, Alcalá de Henares y Amberes) pero 5 años más tarde fue prohibida debido a que realiza una fuerte crítica a la sociedad de la época centrándose especialmente en la nobleza y el clero. Algunas de las características de esta sociedad y que el autor critica son: la ausencia de valores morales y religiosos, la hipocresía (representada por crueles mendigos y curas faltos de caridad y moral) y los hidalgos venidos a menos que prefieren morir para defender su limpieza de sangre y honra.

Nos encontramos ante un texto de carácter narrativo que podemos situar dentro del subgénero de la novela.  En este siglo tan prolífico de las letras españolas encontramos una doble vertiente en cuanto al tipo de narrativa. Por un lado se da una novela realista que puede ser bizantina, morisca, pastoril o de caballerías; mientras que por otro hallamos la novela realista o picaresca, a la que pertenece este fragmento.

En primer lugar, las novela idealistas se caracterizan por poseer unos personajes planos que no evolucionan con el desarrollo de la acción; y que además  presentan un ritmo lento de la acción como consecuencia de las constantes interrupciones de la trama por medio de relatos, poemas o descripciones; muestran un tiempo indefinido, irreal o mítico y se plantea un  paisaje idealizado, con lugares exóticos o legendarios. Por último, el argumento de este tipo de obras suele  estar formado por lances caballerescos, idilios amorosos o aventuras fantásticas.

En segundo lugar , la narrativa realista sigue el camino iniciado por La Celestina y nos  presenta  los aspectos cotidianos de forma realista , es decir , tal y como son .Como hemos dicho anteriormente , la narrativa realista está formada principalmente por la novela picaresca que consiste en una narración autobiográfica de un personaje de clase social humilde y orígenes deshonestos que para poder vivir tiene que mendigar y utilizar ingeniosas trampas, lo que nos permitiría definir a este personaje como ingenioso y carente de escrúpulos morales. Por último este tipo de novela supone un relato convergente (en el que cada episodio está subordinado a explicar el deshonor en el que se encuentra inmerso el pícaro) que gira en torno al hambre o al deseo de ascenso social que el pícaro no puede ver cumplido.

A lo largo de los siete tratados que forman la novela. Lázaro nos cuenta su miserable vida: hijo de un ladrón y una lavandera, se queda huérfano de padre siendo muy niño. Al no poder mantenerlo, su madre se lo entrega a un ciego que será su primer amo. Con el paso del tiempo servirá a otros muchos amos: un clérigo avariento, un escudero, un fraile de la Merced, un alguacil, etc.; hasta que finalmente se casa con la criada y protegida de un capellán de Toledo que le ayuda a conseguir el ‘’honroso’’ oficio de pregonero y que le es infiel. La novela termina con la irónica afirmación que el protagonista hace de haber tenido mucha suerte en la vida.

Principalmente, a lo largo de la obra observamos cuatro temas:
·   La realidad social: formada por un sistema de valores equivocados  y caracterizada por los problemas sociales y económicos que dan lugar a una situación de pobreza y miseria.
·   El hambre: tema en torno al que giran los tres primeros tratados.
· La honra:  comportamiento social negativo , falsas apariencias(presentes en el capítulo del escudero)
·   El anticlericalismo: provocado por la hipocresía de las prácticas religiosas externas, la crueldad, la falta de caridad, la avaricia, el engaño y la lascivia.


En cuanto al tema del presente texto destacamos  el del hambre y la astucia como reflejo de la realidad social.
 
En este fragmento concretamente, Lázaro y su amo ciego consiguen un racimo cuyas uvas deciden comer de una en una. El ciego para poner a prueba a Lázaro comienza a coger de dos en dos, y este también le sigue. Finalmente el amo comprueba que Lázaro no le era fiel ya que cuando  se saltó el trato su ‘’subordinado’’ no se quejó.

La obra está formada por un prólogo (en el que se explica mediante una carta las razones por las que se debe escribir un libro sobre la vida de Lázaro) y siete tratados. El primero cuenta cómo fue su infancia y de qué forma conoció a su primer amo, el ciego. En el segundo se muestra el encuentro con un nuevo amo, un clérigo avariento al que Lázaro tiene que robar para poder vivir. En el tercero, pasa a manos de otro amo, está vez un escudero pobre que aparentaba ser rico. En el cuarto se pone al servicio de un fraile, que le hace andar demasiado y del que termina cansado. En el quinto, acompaña a un buldero que junto a un alguacil le enseña a engañar a la gente para conseguir dinero. En el sexto, pasa a manos de un capellán que le mandaba una serie de trabajos que le permiten a Lázaro poder comprarse ropa y una espada. En el séptimo, conoce a un arcipreste con cuya hija se casa y consigue una vida medianamente feliz.

Como podemos observar este episodio forma parte del primer tratado debido a que está al servicio de su primer amo, el ciego. Atendiendo a su estructura  externa este fragmento está formado por 24 líneas repartidas en 5 párrafos de diferente extensión en los que aparecen intercalados el diálogo, marcado por los guiones,  y la narración.

Por otro lado, se podría decir que este texto es un relato dentro de la historia, por lo que se puede dividir en planteamiento nudo y desenlace.
·  Planteamiento: se presentan los personajes , el lugar y el tiempo; y se dejan entrever algunos matices del problema principal (l1-13)
·  Nudo: Establecen cómo van a comerse las uvas y el ciego pone a prueba a Lázaro.(l14-19)
·  Desenlace: el ciego se percata del engaño de Lázaro (l20-24)

A continuación, vamos a proceder a justificar la pertenencia de este texto al género narrativo. En primer lugar, no encontramos con que el narrador es  el propio personaje que se encarga de contar en primera persona lo que le sucedió con el ciego y el racimo de uvas (l1-2, ’’Para que se vea el ingenio de este astuto ciego, contaré un caso de los muchos que con él me acaecieron’’; l18, ‘’Como vi que el quebraba la postura’’).

Por otro lado, los personajes de este fragmento son el ciego, el pícaro y el vendimiador. De los que el pícaro y el ciego son personajes principales y actantes mientras que el vendimiador es un personaje secundario y actante .Si nos centramos en la caracterización de cada personaje , destacamos que el ciego se caracteriza de forma directa , por medio del narrador, (l.23 ,’’Respondió el sagacísimo ciego’’) y de forma indirecta , a través de lo que él mismo dice en el primer párrafo(l.4-5, Se acogía a este refrán:<<Más da el duro que el desnudo>>) y en el último (l.24,‘’-¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que yo comía dos a dos y callabas’’); por otro lado, Lázaro sólo viene caracterizado por lo que el narrador, es decir él mismo, dice de él. Lázaro es un pícaro mentiroso que siempre se la está ingeniando para sacar beneficio de cada situación (l18-19, ‘’ no me contenté con ir a la par con él; más aún pasaba y adelante; dos a dos y tres a tres, y como podía las comía; l22’’-No comí –dije yo- ; mas ¿por qué sospecháis eso?).El ciego es astuto y tiene por objetivo dar lecciones a Lázaro sobre la vida. (l.23, ’’Respondió el sagacísimo ciego’’; l.24, ’’-¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas’’).Por último del vendimiador, al ser un personaje secundario, no tenemos información aunque podríamos decir que es generoso debido a que al ver a Lázaro y su amo en tan difícil situación decide darles algo para comer.

En cuanto a la acción, encontramos hechos reales, que pudieron haber ocurrido, y verosímiles, ya que no aparecen  rasgos que impidan la credibilidad del texto. Como hemos dicho antes, este fragmento, posee las tres partes propias de la narración: planteamiento, nudo y desenlace. Los acontecimientos poseen una estructura lineal, es decir, vienen ordenados cronológicamente desde el principio hasta el final. Esta acción transcurre en un espacio abierto a aparentemente en un camino rural de Almorox  (l.6, ‘’llegando a un lugar que llaman Almorox’’) antes del mediodía y  entre los meses de julio y octubre, ya que la vendimia se realiza entre el verano y el comienzo del otoño  a primera hora de la mañana. Se podría decir que los hechos transcurren en unas pocas horas; y respecto al tiempo interno destaca la presencia de un tiempo escena producido por el diálogo que Lázaro mantiene con su amo en los párrafos tercero y quinto.
      Para finalizar el comentario vamos a analizar la lengua y el estilo empleado en este fragmento.

En primer lugar, existe una parte dialogada en la que los personajes se comunican usando el estilo directo, marcando cada intervención con guiones .Esta parte dialogada abarca desde la línea 12 a la 15 y de la 21 a la 24.

  Debido a que es un texto narrativo, apreciamos la abundancia de verbos que ayudan a darle forma a la acción. En cuanto a estos verbos destacamos: el uso del pretérito perfecto simple  durante toda la obra (línea6, acaeció ;línea 10 acordó; línea 16 mudó) que presentando los hechos como sucedidos y otorgan vivacidad al texto ; la aparición del pretérito imperfecto del indicativo , muy frecuente en las descripciones ya que aporta información complementaria, (línea 3 , decía ,era) ;también encontramos el pretérito pluscuamperfecto del indicativo que  es empleado para recordar acciones anteriores a las narradas en pasado(línea 11, me había dado);y por último , encontramos el presente del indicativo que se utiliza para hacer coincidir el tiempo de los hechos narrados con el tiempo  del relato(presente histórico) (línea 2, parece; línea 24 veo).

Como curiosidad, cabe citar, el empleo por parte de Lázaro de la segunda persona del plural para dirigirse a su amo (l22, ’’ ¿por qué sospecháis eso?) como una fórmula de cortesía.

Otra cuestión a tener en cuenta es la aparición de palabras que han cambiado de significado (mudar, concierto); que están en desuso (fardel, escobajo) o que han evolucionado (agora->ahora ; ada->cada).

Centrándonos en la sintaxis observamos la presencia de enunciados largos que intercalan oraciones subordinadas y coordinas , complicando así la comprensión del texto(l.7-9’’Y como suelen ir los cestos maltratados, y también porque la uva en aquel tiempo está muy madura , se le desgranaba el racimo en la mano y si lo echaba en el fardel se tornaba mosto’’).También destaca el uso de construcciones propias del siglo XVI como puede ser la aparición del CD o CI detrás del verbo (l21,engañado me has).

Es importante señalar dentro de este análisis del estilo, el uso de un lenguaje sencillo que pretende reflejar el habla de la época. Por ello, el texto está plagado de características propias de ese lenguaje como pueden ser: el uso de refranes (l5, ‘’Más da el duro que el desnudo’’) o el empleo de expresiones como ‘’Juraré yo a Dios’’ (l21).

En este fragmento es muy frecuente la función poética del lenguaje que viene introducida por refranes (l4‘’Más da el duro que el desnudo’’), así como por la utilización de figuras retóricas entre las que destacamos: el polisíndeton , debido a la repetición del nexo copulativo y(l.7-9, ‘’Y como suelen ir los cestos maltratados y también porque la uva en aquel tiempo está muy madura, se le desgranaba el racimo en la mano y si lo echaba en el fardel se tornaba mosto’’); paralelismo , provocado por la repetición de una misma estructura gramatical(l.19,’’Dos a dos y tres a tres); la hipérbole, en la línea 10 ya que se exagera el hecho de comerse el racimo de uvas y se compara con un banquete ; y el  hipérbaton , que se produce al alterar el orden lógico de las palabras (l21, ‘’engañado me has’’ ).Por último , antes de finalizar es oportuno comentar que a lo largo de la obra el autor utiliza la ironía y el humor ,tal y como podemos observar en la última intervención del ciego.(l24,’’¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas’’).

miércoles, 5 de febrero de 2014

EJEMPLO DE COMENTARIO DE TEXTO: El Conde lucanor

Cuento VII

Lo que sucedió a una mujer que 

se llamaba doña Truhana 

Otra vez estaba hablando el Conde Lucanor con Patronio de esta manera:

-Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y también me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me sería de gran utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con otros, de tal forma que al final serán muy grandes.

Y entonces le contó a Patronio cuanto él sabía. Al oírlo Patronio, contestó al conde:

-Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que el prudente se atiene a las realidades y desdeña las fantasías, pues muchas veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a doña Truhana.

El conde le preguntó lo que le había pasado a esta.

-Señor conde -dijo Patronio-, había una mujer que se llamaba doña Truhana, que era más pobre que rica, la cual, yendo un día al mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino, empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo que le diesen, compraría una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que luego, con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias, hasta que se vio más rica que ninguna de sus vecinas.

»Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre.

»Así, pensando en esto, comenzó a reír con mucha alegría por su buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la frente, la olla cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Doña Truhana, cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empezó a llorar y a lamentarse muy amargamente porque había perdido todas las riquezas que esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. Así, porque puso toda su confianza en fantasías, no pudo hacer nada de lo que esperaba y deseaba tanto.

»Vos, señor conde, si queréis que lo que os dicen y lo que pensáis sean realidad algún día, procurad siempre que se trate de cosas razonables y no fantasías o imaginaciones dudosas y vanas. Y cuando quisiereis iniciar algún negocio, no arriesguéis algo muy vuestro, cuya pérdida os pueda ocasionar dolor, por conseguir un provecho basado tan sólo en la imaginación.

Al conde le agradó mucho esto que le contó Patronio, actuó de acuerdo con la historia y, así, le fue muy bien.

Y como a don Juan le gustó este cuento, lo hizo escribir en este libro y compuso estos versos:


En realidades ciertas os podéis confiar,
mas de las fantasías os debéis alejar.

Este comentario no es más que un ejemplo, se puede ampliar y completar con datos que yo no he mencionado.

(Localización)

El relato que vamos a comentar pertenece a la obra El conde Lucanor, compuesta dentro del periodo de la Edad Media, más concretamente de la alta Edad Media que se caracterizaba por un sistema feudal, cuya sociedad era estamental y teocéntrica.        

Esta obra, considerada la obra cumbre de la narrativa en prosa del siglo XIV de la literatura española, está formada por 51 relatos compuestos entre 1330 y 1335 por don Juan Manuel, noble del siglo XIV. No son relatos originales sino que fueron recogidos por don Juan Manuel de distintas fuentes (orientales, árabes...) transformándolas posteriormente y traduciéndolas a la lengua romance, que por entonces se encontraba en pleno proceso de formación tras los primeros pasos dados por su tío Alfonso X.

Alfonso X había impulsado a finales del siglo XIII la Escuela de Traductores de Toledo donde, con ayuda de musulmanes, judíos y cristianos se traducían obras del árabe o hebreo al castellano convirtiendo así la prosa castellana en lengua de cultura. Además establece las normas de ortografía, perfecciona la sintaxis e incorpora a la lengua tecnicismos y cultismos.

Don Juan Manuel es el primer narrador que utiliza la prosa castellana para escribir relatos, hasta entonces sólo se empleaba el verso (Cantar de Mío Cid, El Libro de Buen Amor...), dotando así al castellano de carácter literario. Además es consciente de ser un autor individual responsable de su obra por lo que cuida que ésta no sufra alteraciones.

La originalidad del estilo de don Juan Manuel reside en la manera que trata el tema: en forma de diálogo entre el conde y su servidor Patronio. Esto se puede observar en el relato que estamos comentando donde los guiones introducen las voces de los personajes. Otros rasgos de su estilo es el uso de léxico culto y empleo de recursos literarios como el hipérbato, la elipsis, la metáfora, el paralelismo, la hipérbole y la comparación, así como el uso de la sinestesia, el polisíndeton, la exclamación y la paradoja.

En cuanto al propósito de la obra es doble. Por un lado tiene una intención moral, advertir de los defectos morales como ya se venía haciendo en otras obras y que se relaciona con el contexto en que se escribe. Por otro,  enseñanzas prácticas para orientar a los nobles de la época cómo conservar la fama, la honra y el patrimonio. 


(Género)

Se trata del primer texto narrativo escrito en prosa castellana. En él un narrador nos cuenta las situaciones por las que pasa el Conde y como se le aconseja sobre la mejor manera de actuar. Los distintos relatos pertenecen al subgénero del cuento, es decir narraciones breves, con un número reducido de personajes y con un argumento sencillo donde el nudo nos lleva rápidamente al desenlace.

Podemos observar como aparecen los elementos propios de una narración: narrador, personajes, espacio, tiempo y acción.

En cuanto a las tipologías textuales usadas, podemos comprobar como se emplea tanto la narración en sí misma, el diálogo marcado por los guiones que introducen cada intervención permitiendo a los personajes expresarse por sí mismos y también se emplea la descripción, sobre todo de acciones y de pensamientos como posteriormente se comentará en la forma.


(Tema y estructura)

Lo primero que hay que advertir es el hecho de que esta obra encierra distintas narraciones: la historia del conde Lucanor que vamos descubriendo a lo largo de la lectura de los distintos relatos y los distintos relatos que cuenta Patronio y que nos presentan distintas situaciones y personajes.

Dicho esto, entenderemos que, aunque cada relato trate un tema concreto podríamos considerar como tema de la obra las consejas que recibe el Conde de su consejero Patronio para aprender a actuar en la vida.  El tema de este relato es las falsas ilusiones que nos creamos.

En cuanto a la estructura de los relatos es lineal y todos están estructurados de la misma manera:

1.  El conde Lucanor pide consejo a Patronio (Planteamiento del problema)
2. Patronio establece una semejanza entre el caso que plantea el conde y un cuento. (Opinión de Patronio)
3. Patronio narra el cuento. (Enxiemplo)
4. Consejo de Patronio.  (Conclusión)
5. El conde pone en práctica el consejo. (Aplicación)
6. Don Juan Manuel resume la enseñanza del cuento  en dos versos pareados a modo de moraleja. (Moraleja)


El relato que estamos comentando trata del consejo que le pide el conde a Patronio sobre un negocio que le han propuesto y que en principio parece ventajoso, Patronio le hace ver que no todo parece lo que es para ello le cuenta el cuento de doña Truhana. Consta de 38 líneas, más el título,  divididas en 12 párrafos que se estructuran de la siguiente manera:

1.   Planteamiento del problema (líneas 1 a 5): un hombre le habla al conde Lucanor acerca de un asunto que sería muy provechoso en muchos aspectos.
2.   Opinión de Patronio (líneas 6 a 10): es de inteligentes atenerse a las cosas certeras.
3.    Exienplo (líneas 11 a 32): lo que le sucedió a doña Truana
cuando llevaba la miel al mercado.
4.    Aplicación al caso concreto del conde Lucanor (líneas 33 a 34): las
ilusiones desmedidas hay que desecharlas.
5.    El conde pone en práctica lo dicho por Patronio.
6.    Versos que contienen la moraleja de la historia (líneas 35 a 38).

(Elementos de la narración) 

En cuanto a los elementos de la narración en primer lugar es de destacar que en este relato tenemos dos narradores: un narrador observador en tercera persona  que nos cuenta lo que ve y que interviene en pocas ocasiones, para introducir y cerrar el relato (líneas 1, 6, 7, 11 y 33-36). Pero también Patronio actúa como narrador, en este caso se trata de un narrador en tercera persona omnisciente que cuenta la historia de Doña Truhana (párrafos: parte del 8, 9, 10 y 11). En el relato principal se usa el estilo directo a través del diálogo que mantienen los personajes, Patronio y el Conde, y que ocupa los párrafos 2, 4 y del 6 al 9; en cambio, en el relato secundario no se oye nunca la voz de los personajes sino que lo que estos piensan o dicen lo sabemos a través del narrador (línea 14: empezó a pensar que vendería la miel...).

En cuanto a los personajes, tanto el Conde como Patronio son principales del relato al igual que doña Truhana del ejemplo de Patronio. Todos son personajes tipos que muestran los rasgos del grupo social al que pertenecen además, son planos ya que se caracterizan por rasgos muy simples.
     
La forma de caracterización de los personajes es indirecta, es decir conocemos a los personajes por como actúan y hablan y no por una descripción que haya hecho el narrador. Así, el Conde es una persona joven, sin experiencia en la vida que necesita el apoyo constante de su consejero y que está por encima de Patronio lo cual se observa por la forma de dirigirse el conde a Patronio, no usa el vos (línea 2: Patronio, un hombre...) y a lo largo de todo el segundo párrafo en el que muestra su ingenuidad y pide consejo; en cambio, el consejero debe ser mayor y con mucha experiencia en la vida, es un hombre sabio y comedido a la hora de aconsejar al conde al que humildemente da su opinión y trata con respeto (línea 8: señor conde Lucanor...; línea 12: señor conde...).

Pasando al espacio y al tiempo en el que se desarrolla la narración, en principio no encontramos datos concretos que nos digan en qué espacio y tiempo se desarrolla la historia principal aunque al tratarse de un conde que pide consejo a su consejero podemos pensar que se trata de la casa del conde (espacio interior) y evidentemente debe estar situada en la Edad Media ya que el texto se compuso en esta época, además se debe desarrollar en un sólo día. El cuento que narra Patronio se sitúa en el camino que lleva al mercado (espacio exterior) donde la protagonista va a vender la mercancía, esto nos da la pista de que la acción transcurre por la mañana cuando era propia la venta en el mercado y evidentemente en la Edad Media, ya que en aquella época el sistema de compra era el trueque y también tiene lugar en un sólo día.
  
Para terminar hablaremos de la acción, ésta es lineal ya que las acciones se suceden de forma ordenada.
  
(Lengua y estilo)

Para terminar el comentario vamos a analizar la lengua y el estilo empleado en este relato.
       
Lo primero que destaca es el uso de la forma dialogada, los personajes hablan usando el estilo directo y no a través del narrador. Para ello se usa los guiones que señalan la intervención de cada personaje.

Se trata de un texto narrativo por lo que abundan los verbos y, en cuanto a los verbos, observamos el uso del presente (línea 3: aseguro, tiene) para las acciones que tienen lugar en ese momento, el pretérito perfecto compuesto (línea 2: ha propuesto) para las acciones pasadas pero no terminadas y el condicional (línea 3:pudiera) para las acciones que se consideran hipotéticas, en la intervención del conde; en cambio el consejero utiliza el pretérito perfecto (línea 7: oí) para las acciones pasadas y terminadas, el presente (línea 7: atiene, línea 8: viven) para las acciones que ocurren en ese momento o para hablar de las realidades aceptadas como tales por todos, y para  narrar la historia de doña Truhana emplea el imperfecto (línea 11: había una mujer) para presentar los hechos de su historia y el condicional y presente de subjuntivo (línea 15: diesen y compraría) para contarnos los pensamientos de doña Truhana y a lo que dan lugar. El narrador observador externo emplea el pretérito perfecto ya que indica acciones pasadas y terminadas (línea 6: contó)

Encontramos nombres propios como Truhana, Patronio y Lucanor. Además, vemos como para hablar del negocio que le han ofrecido, Lucanor utiliza sustantivos abstractos: línea 3, ventajas; línea 4, utilidad y provecho. Se utiliza un sustantivo comodín: cosa en la línea 2, así como hombre para no especificar de quién se trata; no importa tanto la cosa como la enseñanza de Patronio. También se emplean sustantivos abstractos para trasmitir esa sensación de que lo propuesto al conde son ilusiones y no realidades (línea 27: fantasías e imaginaciones...)

Abundan los sustantivos concretos en la enumeración de los pensamientos que tiene doña Truhana, línea 12-15: miel, huevos, gallinas, ovejas.

Llama la atención los pares de sustantivos hijos-hijas, yernos-nueras ya que en ningún momento se nos dice que esté casada pero en su imaginación hasta se ve con los maridos y mujeres de sus hijos (línea 17, 18: podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras)

En cuanto a los adjetivos, destaca el uso de los antónimos rica y pobre, con significado valorativo, para hacer alusión al nivel de doña Truhana, utilizando así un circunloquio para decir que pertenece a la clase media (líneas 11 y 12: que era más pobre que rica)

Se emplean vocativos en varias ocasiones: línea 2, Patronio; en la línea 8, Señor Conde Lucanor; línea 12, Señor conde...

En cuanto a las oraciones, se usan las coordinadas y subordinadas como es más propio del texto escrito ya que éste es más elaborado (poner ejemplos).

Si nos detenemos en el aspecto léxico es de destacar los antónimos empleados para hablar de doña Truhana como ya mencionamos anteriormente (más pobre que rica). También interesa la repetición o familia léxica de comprar (párrafo 6), hablando de doña Truhana; así como la de reír (párrafo 8) que antes de descubrirnos que va  a pasar nos lo podemos imaginar.

Es de comentar la mención a Dios con respecto a las ventajas del negocio que le proponen al conde (línea 3: con la ayuda de Dios).

Esto tiene que ver con el hecho de que en la Edad Media, tanto la buena como la mala fortuna no sólo eran producto de la laboriosidad del hombre sino que se pensaba que la voluntad de Dios jugaba un papel bastante importante en la buena o mala consecución de las acciones emprendidas por el hombre; de ahí que el conde Lucanor, aunque vea claramente que el asunto puede salir bien, ponga sus esperanzas en que la voluntad divina coincida con la voluntad humana.

Podemos observar como aparece una enumeración, en este caso se trata de los  pensamientos y esperanzas de doña Truana:

- compraría una partida de huevos (línea 13)
- de los cuales nacerían gallinas (línea 14)
- con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas (línea               15)
- así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias (líneas 16)

Otra descripción de la evolución de los pensamientos de doña Truhana que ya ve como reales es:

    - Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas (línea 17)
    - y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras (línea 18)
   - y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre (línea 19 y 20).

        En cuanto a los recursos literarios, el que más destaca es el hipérbato línea 1 (Otra vez, estaba hablando..., el complemento aparece delante del verbo y el sujeto detrás del verbo)...; la elipsis abunda a lo largo de todo el texto, línea 3 (Os aseguro que tiene), línea 6 (le contó a Patronio), línea 13 (empezó a pensar que vendería)...

        Para terminar haremos alusión al pareado que resume la moraleja y que se nos dice que es Don Juan Manuel quien lo ha escrito. Esto es otro rasgo del estilo de Don Juan Manuel que se hace mencionar en su propia obra.

        El pareado son dos versos alejandrinos, ya que se les suma una sílaba al ser versos agudos, con rima consonante en –ar.

viernes, 24 de enero de 2014

COMENTARIO FRAGMENTO DEL CANTAR DE MIO CID

“Con lágrimas en los ojos,   muy fuertemente llorando,
La cabeza atrás volvía    y quedábase  mirándolos.
Y vio las puertas abiertas,   y cerrojos quebrantados,
y vacías las alcándaras   sin las pieles, sin los mantos,
sin sus pájaros halcones,   sin los mudados.
   Suspiró entonces el Cid,   que eran grandes sus cuidados.
Habló allí como solía,   tan bien y tan mesurado:
-Gracias a ti, Señor Padre,   Tú que estás en lo más alto,
los que así mi vida han vuelto,    mis enemigos son, malos.”

1. Tema.

El tema del texto es el dolor que siente el Cid al dejar tierra.

2. Resumen.

Al marcharse, el Cid se vuelve a contemplar su casa vacía y desmantelada, desposeída de sus ropas y de sus aves de cetrería. Después, en una apelación a Dios, acusa a sus enemigos de lo que ocurre.

3. Estructura.

El texto está constituido por una tirada épica con rima asonante en “-a-o”. Al tratarse de una versión moderna de un texto medieval, el editor se ha tomado algunas licencias modernas. Así, la última palabra del segundo verso, “mirándolos”, posibilita la continuidad de la rima porque, al ser esdrújula, no se toma en cuenta la penúltima sílaba. Igualmente, se ha regularizado la métrica de los versos, pues todos tienen dieciséis sílabas, mediante la supresión de la penúltima sílaba de palabras esdrújulas (“mirándolos” al final del segundo verso y “alcándaras” al final del primer hemistiquio del cuarto verso) y el uso de sinalefas: entre “que” y “eran” en el segundo hemistiquio del sexto verso; entre “que” y “estás” en el segundo hemistiquio del octavo verso; entre “que” y “así” en el primer hemistiquio del noveno verso.

En el texto se pueden distinguir dos partes:

1. Primera parte (vv. 1-5): descripción de lo que contempla el Cid.
  1.1  (vv. 1-2): llanto del Cid.
  1.2  (vv. 3-5):estado de la casa del Cid al quedar vacía.

2. Segunda parte (vv. 6-9): manifestación de la serenidad del Cid.
  2.1 (vv. 6): gesto de pesar del Cid.
  2.2 (vv. 7- 9): palabras del Cid sobre los culpables de su destierro.

martes, 10 de abril de 2012

El Lazarillo de Tormes

COMENTARIO DE TEXTO DE EL LAZARILLO DE TORMES (FRAGMENTO DEL JARRO DE VINO)

Usaba (el ciego) poner cabe sí un jarrillo de vino, comíamos, y yo, muy de presto, le asía y daba un par de besos callados, y tornábale a su lugar. Mas duróme poco, que en los tragos, conocía la falta, y por reservar su vino a salvo, nunca desamparaba el jarro, antes lo tenía por el asa asido, mas no había piedra imán que así atrajese a sí como yo con una pajas larga de centeno que para aquel menester tenía hecha, la cual, metiéndola en la boca del jarro, chupando el vino, lo dejaba a buenas noches. Mas como fuese el traidor tan astuto, pienso que me sintió, y dende en adelante mudó propósito, y asentaba su jarro entre las piernas, y tapábale con la mano, y así bebías seguro. Yo, que estaba hecho al vino, moría por él, y viendo que aquel remedio de la paja no me aprovechaba ni valía, acordé en el suelo del jarro hacerle una fuentecilla y agujero sutil, y delicadamente, con una muy delgada tortilla de cera, taparlo. Y, al tiempo de comer, fingiendo haber frío, entrábame entre las piernas del triste ciego a calentarme en la pobrecilla lumbre que teníamos, y, al calor de ella, luego derretida la cera, por ser muy poca, comenzaba la fuentecilla a destilarme en la boca, la cual yo de tal manera ponía, que maldita la gota se perdía. Cuando el pobreto iba a beber, no hallaba nada. Espantábase, maldecíase, daba al diablo el jarro y el vino, no sabiendo qué podía ser.
-No diréis, tío, que os lo bebo yo -decía-, pues no le quitáis de la mano.
Tantas vueltas y tientos dio al jarro, que halló la fuente y cayó en la burla; mas así lo disimuló como si no lo hubiese sentido.
Y luego otro día, teniendo yo rezumando mi jarro como solía, no pensando el daño que me estaba aparejado ni que el mal ciego me sentía, sentéme como solía. Estando recibiendo aquellos dulces tragos, mi cara puesta hacia el cielo, un poco cerrados los ojos por mejor gustar el sabroso licor, sintió el desesperado ciego que ahora tenía tiempo de tomar de mí venganza, y, con todas sus fuerzas, alzando con dos manos aquel dulce y amargo jarro, lo dejó caer sobre mi boca, ayudándose, como digo, con todo su poder, de manera que el pobre Lázaro, que de nada de esto se guardaba, antes, como a otras veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente me pareció que el cielo, con todo lo que en él hay, me había caído encima.
Fue tal el golpecillo, que me desatinó y sacó de sentido, y el  jarrazo tan grande, que los pedazos de él me metieron por la  cara, rompiédomela por muchas partes, y me quebrólos dientes, sin los cuales hasta hoy día me quedé. Desde aquella hora quise mal al mal ciego, y aunque me quería y  regalaba y me curaba, bien vi que se había holgado del cruel  castigo. Lavóme con vino las roturas que con los pedazos del jarro  me había hecho, y sonriéndose decía:
"¿Qué te parece, Lázaro? Lo  que te enfermó te sana y da salud". Y otros donaires que a mi gusto no lo eran.



LOCALIZACIÓN

El fragmento que vamos a comentar pertenece a El Lazarillo de Tormes, una novela picaresca anónima publicada en 1554. Nos encontramos, pues, a mediados del siglo XVI, en el periodo conocido como Renacimiento.
Este periodo está caracterizado por el surgimiento de los estados modernos; además, España se convierte en un gran Imperio tras el descubrimiento de América y el nombramiento de Carlos I de España como rey de Alemania convirtiéndose así en Carlos V. Su reinado supuso para España una apertura cultural, intelectual y artística respecto a las corrientes europeas. Pretendía unir todos los pueblos de Europa en un solo reino pero este sueño no lo llevó a cabo principalmente por las dificultades de unir pueblos con distintas ideologías: protestantes y católicos.
La segunda parte de este siglo fue gobernada por Felipe II que defendió el catolicismo y España volvió a verse envuelta en un nuevo aislamiento.
Ideológicamente, en este siglo se termina de afianzar el humanismo que antepone la razón al sentimiento por lo que se separa lo natural de lo sobrenatural. El hombre es el centro del universo y muestra una actitud vitalista frente a la vida.
Surge una corriente nueva, el neoplatonismo, que busca la belleza idealizada de las cosas.  En este sentido el ideal de belleza femenino se relaciona con una belleza física que refleja la belleza interior, mientras que el ideal de hombre es aquél que sabe de armas y de letras. Los autores buscan la perfección a través de una serie de tópicos: locus amoenus, la edad de oro, carpe diem, collige rosas, beatus ille y tempus fugit.
El Renacimiento en España tiene unas características propias. Por un lado, convive lo tradicional con lo moderno, es decir, junto con el octosílabo se emplea el endecasílabo, y junto al villancico y el romance se usa el soneto, la lira o la égloga. En cuanto a la idealización de la realidad, algunos autores españoles reflejan la realidad del momento, es el caso de El Lazarillo de Tormes, dentro de la picaresca.
También es necesario distinguir dos tipos de renacimiento literario: en la primera mitad del siglo se da un renacimiento pagano, humanista e italianizante; en la segunda mitad la literatura vuelve a temáticas religiosas.
En cuanto a la obra a la que pertenece este fragmento que estamos comentando, se trata de la primera novela moderna. Presenta una serie de características que la diferencian de la novela idealista que se escribía en ese momento:
ü  Se muestra la realidad frente al idealismo.
ü  Se refleja la vida cotidiana de una época.
ü  La acción se desarrolla en un lugar y tiempo concreto.
ü  El protagonista evoluciona psicológicamente.
El Lazarillo se publica por primera vez en 1554 (Burgos, Alcalá de Henares y Amberes) y será incluida en el Índice de libros prohibidos de la época. El autor pretendía hacer una crítica de la sociedad, especialmente de la nobleza y del clero. Criticaba también la ausencia de valores morales y religiosos; la hipocresía social: crueles mendigos, curas faltos de caridad y moral; otro grupo social al que pretende poner en entredicho es a los hidalgos venidos a menos, que prefieren morir a trabajar para defender su limpieza de sangre y su honra.

GÉNERO

Se trata de un texto narrativo que pertenece al subgénero de la novela. En este siglo se dan dos tipos de novelas: por un lado novelas idealistas: de caballerías, pastoril, morisca, bizantina; por otro lado surge la novela realista: picaresca.
En las novelas idealistas nos encontraremos con unos personajes planos que no evolucionan con la experiencia; además el ritmo de la acción es lento: la trama principal se interrumpe con otros relatos, poemas o descripciones; reflejan un tiempo indefinido, irreal o mítico; el paisaje que se describe está idealizado y son lugares exóticos o legendarios; por último, el argumento es bastante simple: lances caballerescos, idilios amorosos y aventuras fantásticas.
La novela picaresca presenta una serie de características que la diferencian de la novela idealista y que la convierten en la referencia de la novela realista española de todos los tiempos: se trata de un relato autobiográfico cuyo narrador es el propio protagonista de la historia; la narración sigue un orden cronológico y, como personaje principal nos encontramos con un pícaro, es decir, un ser de clase social baja, casi un delincuente que acaba ascendiendo socialmente y que evoluciona psicológicamente a lo largo de la historia. El protagonista es un vagabundo que se mueve inducido por el hambre; busca la manera de mejorar de vida. Se convierte así en un antihéroe ya que carece de ideales.

CONTENIDO Y TEMA

A lo largo de los siete tratados que forman la novela, Lázaro nos cuenta su miserable vida: hijo de un ladrón y una lavandera, se queda huérfano de padre siendo muy niño. Al no poder mantenerlo, su madre se lo entrega a un ciego que será el primero de sus amos. Con el paso del tiempo servirá a otros muchos amos: un clérigo avariento, un escudero, un fraile de la Merced, un alguacil, etc.; hasta que finalmente se casa con la criada y protegida de un capellán de Toledo que le ayuda a conseguir el "honroso" oficio de pregonero y que le es infiel. La novela termina con la irónica afirmación que el protagonista hace de haber tenido mucha suerte en la vida.
A lo largo de los siete tratados se desarrollan una serie de temas:
n  La realidad social: sistema de valores equivocados Problemas sociales y económicos. Pobreza y miseria.
n  El hambre: los tres primeros tratados se centran en este tema.
n  La honra: comportamiento social negativo, falsas apariencias (capítulo del escudero)
n  El anticlericalismo: la hipocresía de las prácticas religiosas externas, la crueldad, la falta de caridad, la avaricia, el engaño y la lascivia.
En este fragmento se cuenta un episodio ocurrido cuando Lázaro está al servicio de su primer amo, un ciego. Este trata de averiguar cómo Lázaro se bebe a escondidas el vino de su jarra. Lázaro recurre a una pajita para beber el líquido y hasta llega a hacer en la parte de abajo un agujero que tapa con cera. El ciego sospecha algo y se da cuenta del engaño, así que decide vengarse rompiéndole el jarro en la cara de Lázaro, que se quedó sin dientes desde entonces.
Como se ve, este episodio nos puede servir para comentar tanto la intención del autor como los temas de la obra (principalmente el tema del hambre y la realidad social). La lección brutal del ciego es el primer aviso de lo que le espera a Lázaro: un trato degradante en la vida que le impide convertirse en una persona decente. Por eso el libro, además de ser una crítica contra la iglesia, es una crítica contra una sociedad que humilla a los más débiles y humildes. Esto se ve en el trato que Lázaro recibe de los siete amos a los que sirve (un ciego, un clérigo, un escudero, un fraile, un capellán, un vendedor de bulas, un arcipreste).

ESTRUCTURA

El libro está formado por siete tratados, en el primero se nos muestran las circunstancias personales del protagonista y cómo llega  a manos de su primer amo, el ciego. En el segundo conoce a un clérigo con el que se va  a vivir y al que se verá obligado a robar para poder comer. En el tercero, su amo será un escudero que aparenta un status social que no tiene y que también hará pasar hambre a Lázaro. En el cuarto, acompañará a un fraile. En el quinto, su amo es un buldero que le enseñará cómo se engaña al pueblo analfabeto para obtener un beneficio. En el sexto, caerá en las manos de un capellán con el que ganará una pequeña fortuna y podrá comprarse ropa. Por último, en el séptimo, conocerá a un arcipreste  con cuya criada se casa.
Este fragmento corresponde al primer tratado y está formado por cinco párrafos de distinta dimensión y en donde se combina el diálogo, marcado con guiones o comillas,  con la narración. En los tres primeros párrafos se nos cuenta cómo Lázaro se las ingenia para beberse el vino del Ciego y cómo al final este lo descubre pero no le dice nada. Los dos siguientes tratan de cómo pasados unos días, el ciego se venga de Lázaro dejando caer el jarro de vino sobre su cara. Las dos últimas líneas muestran la gran maldad del Ciego al decirle que aquello que lo enfermó también lo sana.
Si hablamos de la estructura narrativa, el planteamiento corresponde al primer párrafo (l. 1-21) en el que se nos presenta a los personajes y el conflicto (el Ciego se da cuenta de que cada vez hay menos vino); el nudo (l. 22-37) corresponde a los cuatro siguientes párrafos donde el Ciego descube lo que hace Lázaro y se venga de él. La conclusión la encontramos en el último párrafo (l. 38-46) en el que se nos dice lo que le sucede a Lázaro tras la venganza del Ciego.

ELEMENTOS DE LA NARRACIÓN

Una vez analizado el contenido del fragmento vamos a comentar los elementos propios  de la narración que en este fragmento se dan. En primer lugar, tenemos al narrador, en este caso es el propio personaje, se trata de un narrador interno protagonista en primera persona que cuenta lo que le pasó con el ciego cuando intentaba beberse el vino de su jarra (l. 3-4, Mas duróme poco, que en los tragos, conocía la falta, y por reservar su vino a salvo…)
Los personajes de este fragmento son Lázaro, el protagonista de la novela, y, como personaje secundario, su primer amo, un ciego que le enseña a ser desconfiado y a agudizar el ingenio para obtener algún provecho. En cuanto a la caracterización, la del ciego se realiza de forma directa, por lo que comenta de él el narrador, y de forma indirecta, a través de lo que dice en el último párrafo (l. 45-46, "¿Qué te parece, Lázaro? Lo  que te enfermó te sana y da salud".); mientras que la caracterización de Lázaro se realiza de forma directa por lo que el narrador, es decir él mismo, dice de él. Lázaro es un pícaro ingenioso que engaña y busca la forma de obtener su propio beneficio (l. 6-8. yo con una pajas larga de centeno que para aquel menester tenía hecha, la cual, metiéndola en la boca del jarro, chupando el vino, lo dejaba a buenas noches; l. 22, No diréis, tío, que os lo bebo yo). El Ciego es astuto y no tiene escrúpulos, es un hombre duro que no duda en hacer daño para defender lo suyo (l. 3-5, Mas duróme poco, que en los tragos, conocía la falta, y por reservar su vino a salvo, nunca desamparaba el jarro, antes lo tenía por el asa asido; l. 24-25, Tantas vueltas y tientos dio al jarro, que halló la fuente y cayó en la burla; l. 43-45, con toda su fuerza,  alzando con dos manos aquel dulce y amargo jarro, le dejo caer  sobre mi boca, ayudándose, como digo, con todo su poder; 43-44, Lavóme con vino las roturas que con los pedazos del jarro  me había hecho, y sonriéndose decía:...)
Solo en dos ocasiones se escucha la voz de los personajes a través del estilo directo que viene marcado por guiones o comillas. (l. 22-23, 45-46)
Hay una única acción, el engaño de Lázaro y descubrimiento por parte de El Ciego. La acción es lineal y hay saltos en el tiempo como observamos en la fórmula Y luego otro día (l. 26)
La acción se desarrolla en un espacio real y exterior, suponemos que en el campo o bien a las afueras de la ciudad (l. 14-16, al tiempo de comer, fingiendo haber frío, entrábame entre las piernas del triste ciego a calentarme en la pobrecilla lumbre que teníamos; l. 36-37, verdaderamente me pareció que el cielo, con todo lo que en él hay, me había caído encima…). En cuanto al tiempo, no se especifica pero sí sabemos que no ocurre en un solo día, por lo menos pasaron tres (l. 26, Y luego otro día)
Por último, distinguiremos entre el receptor externo y el interno. Este último es el narratario, y en esta obra es “Vuesa merced” al que Lázaro cuenta su caso.
LENGUA Y ESTILO

Para terminar este comentario vamos a analizar los aspectos relacionados con el uso de la lengua y el estilo empleado en esta novela.
Lo primero que es de destacar es que a pesar de la importancia que tiene en esta obra el diálogo, apenas lo encontramos en este fragmento, el estilo directo, empleado para que los personajes hablen por sí mismos y no a través del narrador, solo aparece en dos ocasiones, en las líneas 22 y 45.
Se trata de un texto narrativo por lo que abundan los verbos y, en cuanto a su uso, observamos que en el texto se utilizan los diferentes tiempos verbales según la finalidad o intención de lo narrado. Podemos ver que en el primer párrafo se emplea el pretérito imperfecto (línea 1: Usaba, comíamos; línea 5: había; línea 8: dejaba…) para describir las acciones que, el Ciego y Lázaro, realizaban en el pasado de forma habitual; el presente aparece en las partes dialogadas (línea 22, bebo, quitáis; línea 45, parece, sana, da) e indica las acciones que se están realizando en el momento en el que se habla.  En el tercer párrafo se emplea el pretérito perfecto (líneas 24 y 25, dio, halló, cayó…) ya que se narran acciones terminadas. En el cuarto párrafo se combina el pretérito imperfecto, para indicar lo que hacía Lázaro antes de la venganza del Ciego (línea 26, solía; 27, estaba…), con el pretérito perfecto con el que se narra lo que le hace el Ciego para vengarse (línea 32, dejó; 36, pareció…). En el último párrafo también se mezcla el uso del imperfecto con el pretérito perfecto, este último se emplea en la enumeración de los hechos que le ocurren a Lázaro tras la caída del jarro sobre su cara (línea 38, desatinó, sacó; línea 39, metieron…) y el imperfecto para indicar las acciones que realiza durante algún tiempo el Ciego para curar a Lázaro (línea 42, quería, cuidaba, regalaba…).
Curioso el empleo de la segunda persona del plural que emplea Lázaro para hablar con el Ciego (línea 22, diréis, quitáis). Entendemos que se utiliza como fórmula de cortesía y respeto que se le debía a los mayores.
Otra cuestión a tener en cuenta es el hecho de que el episodio está contado por Lázaro y en todo momento habla en primera persona salvo en el párrafo 4º cuando parece que se distancia de lo que le ocurrió y utiliza la 3ª persona para hablar de sí mismo (de manera que el pobre Lázaro, que de nada de esto se guardaba, antes, como a otras veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente me pareció que el cielo,). No sabemos si ha sido un descuido del autor o bien lo hizo a propósito para mostrar ese distanciamiento de los hechos que se produjeron quizá por el dolor que aún le causaba cuando lo contaba.
Observamos que para llamar a su primer amo, Lázaro no emplea un nombre propio sino que se refiere a él como “ciego”, quizá con ello el autor lo que pretende no es individualizar al personaje sino representar a toda una colectividad que actuaban de la misma forma y así llevar a cabo su crítica social.
También llama la atención el uso del sustantivo tío (línea 22) para referirse al ciego, palabra que ha modificado su significado a lo largo de los siglos pero que parece que ya en este siglo se empleaba para dirigirse a personas conocidas. Por último, encontramos el empleo de vocativos como en la línea 45 (¿Qué te parece, Lázaro?)
Abunda el uso de adjetivos explicativos pospuestos al sustantivo como en la línea 16, pobrecilla lumbre; línea 18, maldita la gota; línea 28 y 29, dulces tragos; línea 30, sabroso licor; línea 32, dulces y amargo jarro; línea 41, mal ciego.
Sobre la sintaxis, podemos decir que nos encontramos con enunciados muy extensos donde se emplean tanto oraciones subordinadas como coordinadas lo que en ocasiones puede dificultar la comprensión del texto. Apreciamos el uso de estructuras propias del siglo XVI como el empleo del verbo haber por tener (línea 15, fingiendo haber frío) o el empleo del pronombre con función de CD o Ci detrás del verbo (duróme, tornábale, tapábale, espantábase, Lavóme,..); también expresiones como muy de presto (rápido), tornábale (volver a dejar), acordé en el suelo del jarro hacerle (pensé hace …), el daño que me estaba aparejado (que me esperaba), de todo su poder (fuerza)…; otras construcciones que a nosotros nos llaman la atención son: en los tragos conocía la falta (líneas 3 y 4), no me aprovechaba ni valía (línea 12); tomar de mí venganza (línea 31)…
Una de las características de la picaresca es el empleo de un lenguaje sencillo y llano que refleja la forma de hablar del pueblo, en este fragmento lo podemos comprobar si tenemos en cuenta el uso abundante de la derivación de carácter apreciativo a través de la sufijación: línea 1, jarrillo; línea 13, fuentecilla; línea 16, pobrecilla; línea 19, pobreto; línea 38, golpecillo, jarrazo. Además, también encontramos sustantivos de uso coloquial como en la línea 23 tientos; 19, pobreto, y expresiones del tipo moría por él (línea 11), lo dejaba a buenas noches (línea 8), asentaba su jarro entre las piernas (línea 9 y 10), maldita la gota que perdía (línea 18 y 19), y el jarrazo tan grande (línea 38 y 39) También se puede considerar rasgo coloquial la mención al diablo que se hace en la línea 20 (Espantábase, maldecíase, daba al diablo) Otro rasgo de coloquialismo es el abundante polisíndeton que a lo largo del texto encontramos (líneas 9, 10, 11, 42…)
Como podemos observar se trata de una literatura sin muchos artificios aunque sí podemos encontrar algunas metáforas como en la línea 2, besos callados (sorbos), línea 7, en la boca del jarro (parte abierta por donde se bebe). Comparaciones como en la líneas 5 y 6, que así atrajese a sí como; línea 8, mas como fuese el traidor tan astuto. Encontramos una antítesis en la línea 32, dulce y amargo jarro; línea 45, lo que te enfermó te sana y da salud. Hay frecuentes enumeraciones de acciones como en las líneas 1 y 2 donde también se emplea el polisíndeton al igual que en las líneas 9 y 10 (y yo, muy de presto, le asía y daba un par de besos callados, y tornábale a su lugar // y dende en adelante mudó propósito, y asentaba su jarro entre las piernas, y tapábale con la mano, y así bebías seguro),  y en la 42 (y aunque me quería y  regalaba y me curaba); también encontramos otra en la línea 20, pero en este caso hay asíndeton (Espantábase, maldecíase, daba al diablo)… Encontramos una perífrasis en la línea 41 y 42 (quise mal al mal ciego) y una interrogación retórica en la línea 45 (¿Qué te parece, Lázaro?)
Por último, la novela picaresca se caracteriza por el empleo de la ironía y el humor. En este breve fragmento podemos captar la ironía sobre todo en las palabras del ciego (líneas 45 y 46, Qué te parece, Lázaro? Lo  que te enfermó te sana y da salud") y en cuanto al humor, debemos creer que en aquella época al receptor le provocaría risa la escena en que sobre la cara de Lázaro, el ciego deja caer el jarro de vino.