martes, 24 de enero de 2012

COMENTARIO DE "EL CONDE LUCANOR"

Cuento VII

Lo que sucedió a una mujer que se llamaba doña Truhana


Otra vez estaba hablando el Conde Lucanor con Patronio de esta manera:

-Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y también me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me sería de gran utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con otros, de tal forma que al final serán muy grandes.

Y entonces le contó a Patronio cuanto él sabía. Al oírlo Patronio, contestó al conde:

-Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que el prudente se atiene a las realidades y desdeña las fantasías, pues muchas veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a doña Truhana.

El conde le preguntó lo que le había pasado a esta.

-Señor conde -dijo Patronio-, había una mujer que se llamaba doña Truhana, que era más pobre que rica, la cual, yendo un día al mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino, empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo que le diesen, compraría una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que luego, con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias, hasta que se vio más rica que ninguna de sus vecinas.

»Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre.

»Así, pensando en esto, comenzó a reír con mucha alegría por su buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la frente, la olla cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Doña Truhana, cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empezó a llorar y a lamentarse muy amargamente porque había perdido todas las riquezas que esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. Así, porque puso toda su confianza en fantasías, no pudo hacer nada de lo que esperaba y deseaba tanto.

»Vos, señor conde, si queréis que lo que os dicen y lo que pensáis sean realidad algún día, procurad siempre que se trate de cosas razonables y no fantasías o imaginaciones dudosas y vanas. Y cuando quisiereis iniciar algún negocio, no arriesguéis algo muy vuestro, cuya pérdida os pueda ocasionar dolor, por conseguir un provecho basado tan sólo en la imaginación.

Al conde le agradó mucho esto que le contó Patronio, actuó de acuerdo con la historia y, así, le fue muy bien.

Y como a don Juan le gustó este cuento, lo hizo escribir en este libro y compuso estos versos:


En realidades ciertas os podéis confiar,
mas de las fantasías os debéis alejar.

(Localización)

         
      
Esta obra, considerada la obra cumbre de la narrativa en prosa del siglo XIV de la literatura española, está formada por 51 relatos compuestos entre 1330 y 1335 por don Juan Manuel, noble del siglo XIV. No son relatos originales sino que fueron recogidos por don Juan Manuel de distintas fuentes (orientales, árabes...) transformándolas posteriormente y traduciéndolas a la lengua romance, que por entonces se encontraba en pleno proceso de formación tras los primeros pasos dados por su tío Alfonso X.

Alfonso X había impulsado a finales del siglo XIII la Escuela de Traductores de Toledo donde, con ayuda de musulmanes, judíos y cristianos se traducían obras del árabe o hebreo al castellano convirtiendo así la prosa castellana en lengua de cultura. Además establece las normas de ortografía, perfecciona la sintaxis e incorpora a la lengua tecnicismos y cultismos.

Don Juan Manuel es el primer narrador que utiliza la prosa castellana para escribir relatos, hasta entonces sólo se empleaba el verso (Cantar de Mío Cid, El Libro de Buen Amor...), dotando así al castellano de carácter literario. Además es consciente de ser un autor individual responsable de su obra por lo que cuida que ésta no sufra alteraciones.

La originalidad del estilo de don Juan Manuel reside en la manera que trata el tema: en forma de diálogo entre el conde y su servidor Patronio. Esto se puede observar en el relato que estamos comentando donde los guiones introducen las voces de los personajes. Otros rasgos de su estilo es el uso de léxico culto y empleo de recursos literarios como el hipérbato, la elipsis, la metáfora, el paralelismo, la hipérbole y la comparación, así como el uso de la sinestesia, el polisíndeton, la exclamación y la paradoja.

En cuanto al propósito de la obra es doble. Por un lado tiene una intención moral, advertir de los defectos morales como ya se venía haciendo en otras obras y que se relaciona con el contexto en que se escribe. Por otro,  enseñanzas prácticas para orientar a los nobles de la época cómo conservar la fama, la honra y el patrimonio.

(Género)

         Se trata del primer texto narrativo escrito en prosa castellana. En él un narrador nos cuenta las situaciones por las que pasa el Conde y como se le aconseja sobre la mejor manera de actuar. Los distintos relatos pertenecen al subgénero del cuento, es decir narraciones breves, con un número reducido de personajes y con un argumento sencillo donde el nudo nos lleva rápidamente al desenlace.

 

         Podemos observar como aparecen los elementos propios de una narración: narrador, personajes, espacio, tiempo y acción. 

En cuanto a las tipologías textuales usadas, podemos comprobar como se emplea tanto la narración en sí misma, el diálogo marcado por los guiones que introducen cada intervención permitiendo a los personajes expresarse por sí mismos y también se emplea la descripción, sobre todo de acciones y de pensamientos como posteriormente se comentará en la forma.

(Tema y estructura)

Lo primero que hay que advertir es el hecho de que esta obra encierra distintas narraciones: la historia del conde Lucanor que vamos descubriendo a lo largo de la lectura de los distintos relatos y los distintos relatos que cuenta Patronio y que nos presentan distintas situaciones y personajes.
Dicho esto, entenderemos que, aunque cada relato trate un tema concreto podríamos considerar como tema de la obra las consejas que recibe el Conde de su consejero Patronio para aprender a actuar en la vida.  El tema de este relato es las falsas ilusiones que nos creamos.

En cuanto a la estructura de los relatos es lineal y todos están estructurados de la misma manera:

1.  El conde Lucanor pide consejo a Patronio (Planteamiento del problema)
2. Patronio establece una semejanza entre el caso que plantea el conde y un cuento. (Opinión de Patronio)
3. Patronio narra el cuento. (Enxiemplo)
4. Consejo de Patronio.  (Conclusión)
5. El conde pone en práctica el consejo. (Aplicación)
6. Don Juan Manuel resume la enseñanza del cuento  en dos versos pareados a modo de moraleja. (Moraleja)


         El relato que estamos comentando trata del consejo que le pide el conde a Patronio sobre un negocio que le han propuesto y que en principio parece ventajoso, Patronio le hace ver que no todo parece lo que es para ello le cuenta el cuento de doña Truhana. Consta de 38 líneas, más el título,  divididas en 12 párrafos que se estructuran de la siguiente manera:

1.         Planteamiento del problema (líneas 1 a 5): un hombre le habla al conde Lucanor acerca de un asunto que sería muy provechoso en muchos aspectos.
2.         Opinión de Patronio (líneas 6 a 10): es de inteligentes atenerse a las cosas certeras.
3.         Exienplo (líneas 11 a 32): lo que le sucedió a doña Truana
cuando llevaba la miel al mercado.
4.         Aplicación al caso concreto del conde Lucanor (líneas 33 a 34): las
ilusiones desmedidas hay que desecharlas.
5.         El conde pone en práctica lo dicho por Patronio.
6.         Versos que contienen la moraleja de la historia (líneas 35 a 38).
(Elementos de la narración)

En cuanto a los elementos de la narración en primer lugar es de destacar que en este relato tenemos dos narradores: un narrador observador en tercera persona  que nos cuenta lo que ve y que interviene en pocas ocasiones, para introducir y cerrar el relato (líneas 1, 6, 7, 11 y 33-36). Pero también Patronio actúa como narrador, en este caso se trata de un narrador en tercera persona omnisciente que cuenta la historia de Doña Truhana (párrafos: parte del 8, 9, 10 y 11). En el relato principal se usa el estilo directo a través del diálogo que mantienen los personajes, Patronio y el Conde, y que ocupa los párrafos 2, 4 y del 6 al 9; en cambio, en el relato secundario no se oye nunca la voz de los personajes sino que lo que estos piensan o dicen lo sabemos a través del narrador (línea 14: empezó a pensar que vendería la miel...).

         En cuanto a los personajes, tanto el Conde como Patronio son principales del relato al igual que doña Truhana del ejemplo de Patronio. Todos son personajes tipos que muestran los rasgos del grupo social al que pertenecen además, son planos ya que se caracterizan por rasgos muy simples.
         La forma de caracterización de los personajes es indirecta, es decir conocemos a los personajes por como actúan y hablan y no por una descripción que haya hecho el narrador. Así, el Conde es una persona joven, sin experiencia en la vida que necesita el apoyo constante de su consejero y que está por encima de Patronio lo cual se observa por la forma de dirigirse el conde a Patronio, no usa el vos (línea 2: Patronio, un hombre...) y a lo largo de todo el segundo párrafo en el que muestra su ingenuidad y pide consejo; en cambio, el consejero debe ser mayor y con mucha experiencia en la vida, es un hombre sabio y comedido a la hora de aconsejar al conde al que humildemente da su opinión y trata con respeto (línea 8: señor conde Lucanor...; línea 12: señor conde...).
            Pasando al espacio y al tiempo en el que se desarrolla la narración, en principio no encontramos datos concretos que nos digan en qué espacio y tiempo se desarrolla la historia principal aunque al tratarse de un conde que pide consejo a su consejero podemos pensar que se trata de la casa del conde (espacio interior) y evidentemente debe estar situada en la Edad Media ya que el texto se compuso en esta época, además se debe desarrollar en un sólo día. El cuento que narra Patronio se sitúa en el camino que lleva al mercado (espacio exterior) donde la protagonista va a vender la mercancía, esto nos da la pista de que la acción transcurre por la mañana cuando era propia la venta en el mercado y evidentemente en la Edad Media, ya que en aquella época el sistema de compra era el trueque y también tiene lugar en un sólo día.
         Para terminar hablaremos de la acción, ésta es lineal ya que las acciones se suceden de forma ordenada.
  
(Lengua y estilo)

         Para terminar el comentario vamos a analizar la lengua y el estilo empleado en este relato.
         Lo primero que destaca es el uso de la forma dialogada, los personajes hablan usando el estilo directo y no a través del narrador. Para ello se usa los guiones que señalan la intervención de cada personaje.

         Se trata de un texto narrativo por lo que abundan los verbos y, en cuanto a los verbos, observamos el uso del presente (línea 3: aseguro, tiene) para las acciones que tienen lugar en ese momento, el pretérito perfecto compuesto (línea 2: ha propuesto) para las acciones pasadas pero no terminadas y el condicional (línea 3:pudiera) para las acciones que se consideran hipotéticas, en la intervención del conde; en cambio el consejero utiliza el pretérito perfecto (línea 7: oí) para las acciones pasadas y terminadas, el presente (línea 7: atiene, línea 8: viven) para las acciones que ocurren en ese momento o para hablar de las realidades aceptadas como tales por todos, y para  narrar la historia de doña Truhana emplea el imperfecto (línea 11: había una mujer) para presentar los hechos de su historia y el condicional y presente de subjuntivo (línea 15: diesen y compraría) para contarnos los pensamientos de doña Truhana y a lo que dan lugar. El narrador observador externo emplea el pretérito perfecto ya que indica acciones pasadas y terminadas (línea 6: contó)
         Encontramos nombres propios como Truhana, Patronio y Lucanor. Además, vemos como para hablar del negocio que le han ofrecido, Lucanor utiliza sustantivos abstractos: línea 3, ventajas; línea 4, utilidad y provecho. Se utiliza un sustantivo comodín: cosa en la línea 2, así como hombre para no especificar de quién se trata; no importa tanto la cosa como la enseñanza de Patronio. También se emplean sustantivos abstractos para trasmitir esa sensación de que lo propuesto al conde son ilusiones y no realidades (línea 27: fantasías e imaginaciones...)
         Abundan los sustantivos concretos en la enumeración de los pensamientos que tiene doña Truhana, línea 12-15: miel, huevos, gallinas, ovejas.
         Llama la atención los pares de sustantivos hijos-hijas, yernos-nueras ya que en ningún momento se nos dice que esté casada pero en su imaginación hasta se ve con los maridos y mujeres de sus hijos (línea 17, 18: podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras)
         En cuanto a los adjetivos, destaca el uso de los antónimos rica y pobre, con significado valorativo, para hacer alusión al nivel de doña Truhana, utilizando así un circunloquio para decir que pertenece a la clase media (líneas 11 y 12: que era más pobre que rica)
         Se emplean vocativos en varias ocasiones: línea 2, Patronio; en la línea 8, Señor Conde Lucanor; línea 12, Señor conde...
         En cuanto a las oraciones, se usan las coordinadas y subordinadas como es más propio del texto escrito ya que éste es más elaborado (poner ejemplos).
         Si nos detenemos en el aspecto léxico es de destacar los antónimos empleados para hablar de doña Truhana como ya mencionamos anteriormente (más pobre que rica). También interesa la repetición o familia léxica de comprar (párrafo 6), hablando de doña Truhana; así como la de reír (párrafo 8) que antes de descubrirnos que va  a pasar nos lo podemos imaginar.
         Es de comentar la mención a Dios con respecto a las ventajas del negocio que le proponen al conde (línea 3: con la ayuda de Dios).
 Esto tiene que ver con el hecho de que en la Edad Media, tanto la buena como la mala fortuna no sólo eran producto de la laboriosidad del hombre sino que se pensaba que la voluntad de Dios jugaba un papel bastante importante en la buena o mala consecución de las acciones emprendidas por el hombre; de ahí que el conde Lucanor, aunque vea claramente que el asunto puede salir bien, ponga sus esperanzas en que la voluntad divina coincida con la voluntad humana.
         Podemos observar como aparece una enumeración, en este caso se trata de los  pensamientos y esperanzas de doña Truana:
- compraría una partida de huevos (línea 13)
- de los cuales nacerían gallinas (línea 14)
- con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas (línea 15)
- así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias (líneas 16)

Otra descripción de la evolución de los pensamientos de doña Truhana que ya ve como reales es:

-          Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas (línea 17)
-          y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras (línea 18)
-          y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre (línea 19 y 20).

En cuanto a los recursos literarios, el que más destaca es el hipérbato línea 1 (Otra vez, estaba hablando..., el complemento aparece delante del verbo y el sujeto detrás del verbo)...; la elipsis abunda a lo largo de todo el texto, línea 3 (Os aseguro que tiene), línea 6 (le contó a Patronio), línea 13 (empezó a pensar que vendería)...
Para terminar haremos alusión al pareado que resume la moraleja y que se nos dice que es Don Juan Manuel quien lo ha escrito. Esto es otro rasgo del estilo de Don Juan Manuel que se hace mencionar en su propia obra. El pareado son dos versos alejandrinos, ya que se les suma una sílaba al ser versos agudos, con rima consonante en –ar.


El relato que vamos a comentar pertenece a la obra El conde Lucanor, compuesta dentro del periodo de la Edad Media, más concretamente de la alta Edad Media que se caracterizaba por un sistema feudal, cuya sociedad era estamental y teocéntrica.  

lunes, 23 de enero de 2012

EL HOSPICIO DE ANTONIO MACHADO

EL HOSPICIO

Es el hospicio, el viejo hospicio provinciano,
el caserón ruinoso de ennegrecidas tejas
en donde los vencejos anidan en verano
y graznan en las noches de invierno las cornejas.

Con su frontón al Norte, entre los dos torreones
de antigua fortaleza, el sórdido edificio
de grietados muros y sucios paredones,
es un rincón de sombra eterna. ¡El viejo hospicio!

Mientras el sol de enero su débil luz envía,
su triste luz velada sobre los campos yermos,
a un ventanuco asoman, al declinar el día,
algunos rostros pálidos, atónitos y enfermos,

a contemplar los montes azules de la sierra;
o, de los cielos blancos, como sobre una fosa,
caer la blanca nieve sobre la fría tierra,
¡sobre la tierra fría la nieve silenciosa!...

Antonio Machado: Campos de Castilla (1907 - 1919)


1. Señale la organización de las ideas del texto. (Puntuación máxima: 1,5 puntos)

Se trata de un poema estrófico, formado por cuatro serventesios de versos alejandrinos.

Según la disposición de las ideas el poema se puede dividir en dos partes de igual extensión:

1.  La primera parte está formada por los ocho primeros versos, donde se realiza una descripción atemporal del hospicio. Se centra en la idea del estado ruinoso en que se encuentra éste.
2.  Los ocho versos siguientes constituyen la segunda parte. En ella se presenta una escena concreta en dicho hospicio. En este caso, la idea que transmite es la de enfermedad, abandono y cercanía de la muerte.
El poema presenta una estructura paralela, formada por dos partes (las cuales son idénticas en extensión y en su forma métrica). El contenido de la primera parte se centra en el edificio ruinoso centro de todo el poema, mientras que en la segunda parte encontramos los datos temporales, espaciales y los personajes de esa escena que pinta el poeta.

2. Indique el tema y escriba un resumen del texto. (Puntuación máxima: 1,5 puntos)

Tema:

El abandono y la cercanía de la muerte en torno al hospicio y sus enfermos.

Impresión de decrepitud ante la contemplación de un viejo hospicio.

Resumen:

A la ventana de un viejo hospicio sucio y ruinoso, se asoman, al atardecer, los enfermos a contemplar el paisaje nevado de una tarde de invierno.

3. Comentario crítico sobre el contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos)

Estamos ante un texto de género lírico de la época noventayochista de A. Machado (Campos de Castilla), cuando ya ha abandonado la estética puramente modernista. En el poema se aborda la descripción de un viejo hospicio de provincias. El tema de la muerte y la simbología empleada para éste, es una constante en la obra del autor. Pero es el tema del abandono el que nos hace presentir el tema de la muerte. Estamos en un lugar en medio de la nada, rodeado de campos abandonados, ruinoso y sucio, en el que los enfermos sin color en el rostro se asoman por un pequeño hueco al exterior, y donde el silencio sólo se rompe con los graznidos de las cornejas en la noche. Ahí tenemos la impresión de un lugar y unas personas abandonadas. La “sombra eterna”, la “fosa”, la “fría tierra”, la nieve que cae y el día que termina nos dan la sensación de esa presencia de la muerte alrededor de los enfermos.

La intención de Machado en este fragmento es presentar un testimonio del abandono de este hospicio para enfermos (niños probablemente), lo cual representa la ruina institucional con el abandono de los más necesitados y, por extensión, la ruina de Castilla, cuya decadencia era el símbolo de la caída del España y la pérdida de su imperio. Lo hace provocándonos una profunda (y hermosa a la vez) sensación de tristeza. Como si fuera una escena de cine, parte de un plano general del hospicio y se va acercando poco a poco hasta llegar a los enfermos. Luego vemos los montes, el cielo blanco, la nieve y la tierra fría.

Uno de los aspectos que define el estado de la civilización de una nación es la atención y el cuidado que dedica a los más débiles. Aunque Europa desde los años cincuenta y sesenta (y España más tarde, después de la transición) se ha acostumbrado a un estado de bienestar, que hoy día parece estar en entredicho si hacemos caso a los especialistas financieros, no por ello debe renunciar a seguir luchando por mantenerlo. Antes que cualquier otra cosa somos seres humanos, que no tenemos más remedio que convivir unos con otros, y así, cuidar unos de otros (a no ser que queramos que los más fuertes eliminen y arrinconen a los más débiles). No podemos renunciar a los avances sociales que se consiguieron en el siglo XX.

El poema de Machado podría trasladarse a un futuro cercano si no lo evitamos en las próximas décadas. Podemos imaginarnos los hospitales quedando poco a poco en estado ruinoso y abandonados. Y las escuelas. Y las residencias de ancianos. Y las casas de acogida. Todo esto ha ocurrido en los países del este. Podemos figurarnos las caras de los enfermos, los niños, los ancianos, los viejos, etc. “atónitas”, como dice el poema de Machado, sorprendidas y al mismo tiempo entregadas al abandono y al destino más terrible. Quizá estas líneas podrían ser tachadas de tremendistas referidas a Europa, pero si lo pensamos bien, según los organismos financieros, no se puede sostener todo ello, y estamos viviendo reformas políticas que van recortando los derechos sociales.

Sin embargo, no deberíamos caer en la trampa de sentirnos víctimas de un destino difícil, marcado por una crisis económica que más sufren los menos fuertes o poderosos, como los enfermos abandonados del poema en aquella época. Esa postura nos llevaría a no querer mirar que existen quienes lo pasan mal y no tienen ayuda. “Mientras no me ocurra a mí...” podríamos pensar. Eso nos llevaría a una fractura social, a la espera de que los gobiernos solucionen o no los problemas. Lo que el siglo XXI nos depara dependerá de la creación de una ciudadanía activa y solidaria, una manera de convivir responsablemente, sin dejar todas las soluciones a los que mandan, porque somos todos los que mandamos, que para eso los elegimos nosotros. Una ciudadanía pasiva respecto a los problemas públicos, individualista y cargada de miedo nos conduciría al desmantelamiento del estado del bienestar. Lo cual sería como el desmoronamiento de España que Machado, como los demás noventayochistas, denunciaron.

EL VIAJE DEFINITIVO DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

EL VIAJE DEFINITIVO

…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que se amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

1.- Señala la organización de las ideas del texto.

El texto está formado por cuatro estrofas de medida irregular, que presentan una estructura circular ya que el primer verso se repite al principio y al final de la cuarta estrofa (vv 12 y 15: y yo me iré […] y se quedarán los pájaros cantando).
En cuanto al contenido se organiza en tres partes: la primera comprende del primer verso al sexto y trata sobre el transcurso normal de la vida en el entorno del poeta una vez que éste haya muerto; la segunda, que va desde el verso séptimo al décimo, el autor contempla la idea de que morirán igualmente aquellos que le amaron mientras que nacerán otros y su espíritu irá de un lado a otro, sin rumbo fijo, por su huerto, nostálgico; y la última parte, desde el verso once hasta el catorce, donde Juan Ramón Jiménez sintetiza todo lo anterior reiterando que tras la muerte lo perderá todo y se quedará solo mientras que la vida, indiferente, continúa su fluir.

2- Indique el tema y escriba un resumen del texto.

TEMA

El tema del texto es la continuación de la vida en el mundo tras la muerte del autor.

Nostalgia y soledad al pensar en la muerte que le privará de ese entorno armonioso.

Melancolía, tristeza al pensar en la finitud del ser humano frente a la eternidad del mundo natural.

RESUMEN

El poeta medita sobre su propia muerte, tras la cual el mundo armonioso en el que vive permanecerá igual.

3.- Comentario crítico del texto.
En este poema Juan Ramón Jiménez aborda el tema de la muerte como un hecho de nula trascendencia para el mundo en su conjunto. De hecho, diariamente mueren muchas personas y, por así decirlo, el mundo continúa girando. Así podemos pensar que la muerte es una continuación de la vida en su conjunto, es algo irremediable que forma parte de ella y que no está fuera sino dentro de la misma. También el poeta señala que, en el lado opuesto, cada año nacen muchas personas. En cierto modo, ellas vienen a sustituir a todas aquellas personas que han fallecido, no en el sentido de que sus vidas sean réplicas de las anteriores sino que son las que hacen posible la perpetuación de la vida en el mundo. Y aquí está realmente la clave del asunto, como la vida es como un testigo que un corredor pasa a otro, con la excepción de que nadie sabe con certeza cuándo empezó y menos aún cuándo se llegará a la meta. Finalmente, Juan Ramón también se refiere a qué es lo que hay tras la muerte, señalando que es el espíritu. Este es un tema mucho más controvertido en la actualidad en que el que simplemente se cree o no se cree. Realmente, en mi opinión, el espíritu es por un lado el resultado del anhelo humano de trascender a la muerte, fruto de su miedo a que su existencia pueda tener un fin. No obstante, por otro lado, no podemos ignorar que la vida humana se desarrolla en una dualidad cuerpo – alma que invita a pensar que el alma es el elemento que siempre perdura.