miércoles, 5 de febrero de 2014

EJEMPLO DE COMENTARIO DE TEXTO: El Conde lucanor

Cuento VII

Lo que sucedió a una mujer que 

se llamaba doña Truhana 

Otra vez estaba hablando el Conde Lucanor con Patronio de esta manera:

-Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y también me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me sería de gran utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con otros, de tal forma que al final serán muy grandes.

Y entonces le contó a Patronio cuanto él sabía. Al oírlo Patronio, contestó al conde:

-Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que el prudente se atiene a las realidades y desdeña las fantasías, pues muchas veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a doña Truhana.

El conde le preguntó lo que le había pasado a esta.

-Señor conde -dijo Patronio-, había una mujer que se llamaba doña Truhana, que era más pobre que rica, la cual, yendo un día al mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino, empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo que le diesen, compraría una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que luego, con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias, hasta que se vio más rica que ninguna de sus vecinas.

»Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre.

»Así, pensando en esto, comenzó a reír con mucha alegría por su buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la frente, la olla cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Doña Truhana, cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empezó a llorar y a lamentarse muy amargamente porque había perdido todas las riquezas que esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. Así, porque puso toda su confianza en fantasías, no pudo hacer nada de lo que esperaba y deseaba tanto.

»Vos, señor conde, si queréis que lo que os dicen y lo que pensáis sean realidad algún día, procurad siempre que se trate de cosas razonables y no fantasías o imaginaciones dudosas y vanas. Y cuando quisiereis iniciar algún negocio, no arriesguéis algo muy vuestro, cuya pérdida os pueda ocasionar dolor, por conseguir un provecho basado tan sólo en la imaginación.

Al conde le agradó mucho esto que le contó Patronio, actuó de acuerdo con la historia y, así, le fue muy bien.

Y como a don Juan le gustó este cuento, lo hizo escribir en este libro y compuso estos versos:


En realidades ciertas os podéis confiar,
mas de las fantasías os debéis alejar.

Este comentario no es más que un ejemplo, se puede ampliar y completar con datos que yo no he mencionado.

(Localización)

El relato que vamos a comentar pertenece a la obra El conde Lucanor, compuesta dentro del periodo de la Edad Media, más concretamente de la alta Edad Media que se caracterizaba por un sistema feudal, cuya sociedad era estamental y teocéntrica.        

Esta obra, considerada la obra cumbre de la narrativa en prosa del siglo XIV de la literatura española, está formada por 51 relatos compuestos entre 1330 y 1335 por don Juan Manuel, noble del siglo XIV. No son relatos originales sino que fueron recogidos por don Juan Manuel de distintas fuentes (orientales, árabes...) transformándolas posteriormente y traduciéndolas a la lengua romance, que por entonces se encontraba en pleno proceso de formación tras los primeros pasos dados por su tío Alfonso X.

Alfonso X había impulsado a finales del siglo XIII la Escuela de Traductores de Toledo donde, con ayuda de musulmanes, judíos y cristianos se traducían obras del árabe o hebreo al castellano convirtiendo así la prosa castellana en lengua de cultura. Además establece las normas de ortografía, perfecciona la sintaxis e incorpora a la lengua tecnicismos y cultismos.

Don Juan Manuel es el primer narrador que utiliza la prosa castellana para escribir relatos, hasta entonces sólo se empleaba el verso (Cantar de Mío Cid, El Libro de Buen Amor...), dotando así al castellano de carácter literario. Además es consciente de ser un autor individual responsable de su obra por lo que cuida que ésta no sufra alteraciones.

La originalidad del estilo de don Juan Manuel reside en la manera que trata el tema: en forma de diálogo entre el conde y su servidor Patronio. Esto se puede observar en el relato que estamos comentando donde los guiones introducen las voces de los personajes. Otros rasgos de su estilo es el uso de léxico culto y empleo de recursos literarios como el hipérbato, la elipsis, la metáfora, el paralelismo, la hipérbole y la comparación, así como el uso de la sinestesia, el polisíndeton, la exclamación y la paradoja.

En cuanto al propósito de la obra es doble. Por un lado tiene una intención moral, advertir de los defectos morales como ya se venía haciendo en otras obras y que se relaciona con el contexto en que se escribe. Por otro,  enseñanzas prácticas para orientar a los nobles de la época cómo conservar la fama, la honra y el patrimonio. 


(Género)

Se trata del primer texto narrativo escrito en prosa castellana. En él un narrador nos cuenta las situaciones por las que pasa el Conde y como se le aconseja sobre la mejor manera de actuar. Los distintos relatos pertenecen al subgénero del cuento, es decir narraciones breves, con un número reducido de personajes y con un argumento sencillo donde el nudo nos lleva rápidamente al desenlace.

Podemos observar como aparecen los elementos propios de una narración: narrador, personajes, espacio, tiempo y acción.

En cuanto a las tipologías textuales usadas, podemos comprobar como se emplea tanto la narración en sí misma, el diálogo marcado por los guiones que introducen cada intervención permitiendo a los personajes expresarse por sí mismos y también se emplea la descripción, sobre todo de acciones y de pensamientos como posteriormente se comentará en la forma.


(Tema y estructura)

Lo primero que hay que advertir es el hecho de que esta obra encierra distintas narraciones: la historia del conde Lucanor que vamos descubriendo a lo largo de la lectura de los distintos relatos y los distintos relatos que cuenta Patronio y que nos presentan distintas situaciones y personajes.

Dicho esto, entenderemos que, aunque cada relato trate un tema concreto podríamos considerar como tema de la obra las consejas que recibe el Conde de su consejero Patronio para aprender a actuar en la vida.  El tema de este relato es las falsas ilusiones que nos creamos.

En cuanto a la estructura de los relatos es lineal y todos están estructurados de la misma manera:

1.  El conde Lucanor pide consejo a Patronio (Planteamiento del problema)
2. Patronio establece una semejanza entre el caso que plantea el conde y un cuento. (Opinión de Patronio)
3. Patronio narra el cuento. (Enxiemplo)
4. Consejo de Patronio.  (Conclusión)
5. El conde pone en práctica el consejo. (Aplicación)
6. Don Juan Manuel resume la enseñanza del cuento  en dos versos pareados a modo de moraleja. (Moraleja)


El relato que estamos comentando trata del consejo que le pide el conde a Patronio sobre un negocio que le han propuesto y que en principio parece ventajoso, Patronio le hace ver que no todo parece lo que es para ello le cuenta el cuento de doña Truhana. Consta de 38 líneas, más el título,  divididas en 12 párrafos que se estructuran de la siguiente manera:

1.   Planteamiento del problema (líneas 1 a 5): un hombre le habla al conde Lucanor acerca de un asunto que sería muy provechoso en muchos aspectos.
2.   Opinión de Patronio (líneas 6 a 10): es de inteligentes atenerse a las cosas certeras.
3.    Exienplo (líneas 11 a 32): lo que le sucedió a doña Truana
cuando llevaba la miel al mercado.
4.    Aplicación al caso concreto del conde Lucanor (líneas 33 a 34): las
ilusiones desmedidas hay que desecharlas.
5.    El conde pone en práctica lo dicho por Patronio.
6.    Versos que contienen la moraleja de la historia (líneas 35 a 38).

(Elementos de la narración) 

En cuanto a los elementos de la narración en primer lugar es de destacar que en este relato tenemos dos narradores: un narrador observador en tercera persona  que nos cuenta lo que ve y que interviene en pocas ocasiones, para introducir y cerrar el relato (líneas 1, 6, 7, 11 y 33-36). Pero también Patronio actúa como narrador, en este caso se trata de un narrador en tercera persona omnisciente que cuenta la historia de Doña Truhana (párrafos: parte del 8, 9, 10 y 11). En el relato principal se usa el estilo directo a través del diálogo que mantienen los personajes, Patronio y el Conde, y que ocupa los párrafos 2, 4 y del 6 al 9; en cambio, en el relato secundario no se oye nunca la voz de los personajes sino que lo que estos piensan o dicen lo sabemos a través del narrador (línea 14: empezó a pensar que vendería la miel...).

En cuanto a los personajes, tanto el Conde como Patronio son principales del relato al igual que doña Truhana del ejemplo de Patronio. Todos son personajes tipos que muestran los rasgos del grupo social al que pertenecen además, son planos ya que se caracterizan por rasgos muy simples.
     
La forma de caracterización de los personajes es indirecta, es decir conocemos a los personajes por como actúan y hablan y no por una descripción que haya hecho el narrador. Así, el Conde es una persona joven, sin experiencia en la vida que necesita el apoyo constante de su consejero y que está por encima de Patronio lo cual se observa por la forma de dirigirse el conde a Patronio, no usa el vos (línea 2: Patronio, un hombre...) y a lo largo de todo el segundo párrafo en el que muestra su ingenuidad y pide consejo; en cambio, el consejero debe ser mayor y con mucha experiencia en la vida, es un hombre sabio y comedido a la hora de aconsejar al conde al que humildemente da su opinión y trata con respeto (línea 8: señor conde Lucanor...; línea 12: señor conde...).

Pasando al espacio y al tiempo en el que se desarrolla la narración, en principio no encontramos datos concretos que nos digan en qué espacio y tiempo se desarrolla la historia principal aunque al tratarse de un conde que pide consejo a su consejero podemos pensar que se trata de la casa del conde (espacio interior) y evidentemente debe estar situada en la Edad Media ya que el texto se compuso en esta época, además se debe desarrollar en un sólo día. El cuento que narra Patronio se sitúa en el camino que lleva al mercado (espacio exterior) donde la protagonista va a vender la mercancía, esto nos da la pista de que la acción transcurre por la mañana cuando era propia la venta en el mercado y evidentemente en la Edad Media, ya que en aquella época el sistema de compra era el trueque y también tiene lugar en un sólo día.
  
Para terminar hablaremos de la acción, ésta es lineal ya que las acciones se suceden de forma ordenada.
  
(Lengua y estilo)

Para terminar el comentario vamos a analizar la lengua y el estilo empleado en este relato.
       
Lo primero que destaca es el uso de la forma dialogada, los personajes hablan usando el estilo directo y no a través del narrador. Para ello se usa los guiones que señalan la intervención de cada personaje.

Se trata de un texto narrativo por lo que abundan los verbos y, en cuanto a los verbos, observamos el uso del presente (línea 3: aseguro, tiene) para las acciones que tienen lugar en ese momento, el pretérito perfecto compuesto (línea 2: ha propuesto) para las acciones pasadas pero no terminadas y el condicional (línea 3:pudiera) para las acciones que se consideran hipotéticas, en la intervención del conde; en cambio el consejero utiliza el pretérito perfecto (línea 7: oí) para las acciones pasadas y terminadas, el presente (línea 7: atiene, línea 8: viven) para las acciones que ocurren en ese momento o para hablar de las realidades aceptadas como tales por todos, y para  narrar la historia de doña Truhana emplea el imperfecto (línea 11: había una mujer) para presentar los hechos de su historia y el condicional y presente de subjuntivo (línea 15: diesen y compraría) para contarnos los pensamientos de doña Truhana y a lo que dan lugar. El narrador observador externo emplea el pretérito perfecto ya que indica acciones pasadas y terminadas (línea 6: contó)

Encontramos nombres propios como Truhana, Patronio y Lucanor. Además, vemos como para hablar del negocio que le han ofrecido, Lucanor utiliza sustantivos abstractos: línea 3, ventajas; línea 4, utilidad y provecho. Se utiliza un sustantivo comodín: cosa en la línea 2, así como hombre para no especificar de quién se trata; no importa tanto la cosa como la enseñanza de Patronio. También se emplean sustantivos abstractos para trasmitir esa sensación de que lo propuesto al conde son ilusiones y no realidades (línea 27: fantasías e imaginaciones...)

Abundan los sustantivos concretos en la enumeración de los pensamientos que tiene doña Truhana, línea 12-15: miel, huevos, gallinas, ovejas.

Llama la atención los pares de sustantivos hijos-hijas, yernos-nueras ya que en ningún momento se nos dice que esté casada pero en su imaginación hasta se ve con los maridos y mujeres de sus hijos (línea 17, 18: podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras)

En cuanto a los adjetivos, destaca el uso de los antónimos rica y pobre, con significado valorativo, para hacer alusión al nivel de doña Truhana, utilizando así un circunloquio para decir que pertenece a la clase media (líneas 11 y 12: que era más pobre que rica)

Se emplean vocativos en varias ocasiones: línea 2, Patronio; en la línea 8, Señor Conde Lucanor; línea 12, Señor conde...

En cuanto a las oraciones, se usan las coordinadas y subordinadas como es más propio del texto escrito ya que éste es más elaborado (poner ejemplos).

Si nos detenemos en el aspecto léxico es de destacar los antónimos empleados para hablar de doña Truhana como ya mencionamos anteriormente (más pobre que rica). También interesa la repetición o familia léxica de comprar (párrafo 6), hablando de doña Truhana; así como la de reír (párrafo 8) que antes de descubrirnos que va  a pasar nos lo podemos imaginar.

Es de comentar la mención a Dios con respecto a las ventajas del negocio que le proponen al conde (línea 3: con la ayuda de Dios).

Esto tiene que ver con el hecho de que en la Edad Media, tanto la buena como la mala fortuna no sólo eran producto de la laboriosidad del hombre sino que se pensaba que la voluntad de Dios jugaba un papel bastante importante en la buena o mala consecución de las acciones emprendidas por el hombre; de ahí que el conde Lucanor, aunque vea claramente que el asunto puede salir bien, ponga sus esperanzas en que la voluntad divina coincida con la voluntad humana.

Podemos observar como aparece una enumeración, en este caso se trata de los  pensamientos y esperanzas de doña Truana:

- compraría una partida de huevos (línea 13)
- de los cuales nacerían gallinas (línea 14)
- con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas (línea               15)
- así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias (líneas 16)

Otra descripción de la evolución de los pensamientos de doña Truhana que ya ve como reales es:

    - Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas (línea 17)
    - y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras (línea 18)
   - y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre (línea 19 y 20).

        En cuanto a los recursos literarios, el que más destaca es el hipérbato línea 1 (Otra vez, estaba hablando..., el complemento aparece delante del verbo y el sujeto detrás del verbo)...; la elipsis abunda a lo largo de todo el texto, línea 3 (Os aseguro que tiene), línea 6 (le contó a Patronio), línea 13 (empezó a pensar que vendería)...

        Para terminar haremos alusión al pareado que resume la moraleja y que se nos dice que es Don Juan Manuel quien lo ha escrito. Esto es otro rasgo del estilo de Don Juan Manuel que se hace mencionar en su propia obra.

        El pareado son dos versos alejandrinos, ya que se les suma una sílaba al ser versos agudos, con rima consonante en –ar.

martes, 4 de febrero de 2014

El jugador

QUINTA LECTURA: El jugador de Dostoyevski

Si pincháis sobre el libro accederéis al enlace para descargarlo





El jugador. Feodor Dostoievski / 1866 / Novela psicológica / Rusia

Dostoievski elige la pasión por el juego para dibujar las miserias de un grupo de aristócratas y para plasmar el carácter ruso.

PEDRO G. CUARTANGO

El jugador, novela corta largamente meditada por Dostoievski y escrita en sólo un mes, es una lúcida y dolorida reflexión sobre el carácter ruso.

Alexei, el protagonista, es el preceptor —pobre, noble y honrado— de la familia del general Zargoryansky. Está enamorado de su hijastra Polina, pero no se atreve a confesar sus sentimientos. La catástrofe se produce cuando la tía del general pierde su fortuna en el casino en pocas horas y Zargoryansky ve alejarse sus esperanzas de heredar, quedando sumido en la desesperación.
Alexei juega compulsivamente a la ruleta y gana una fortuna, que luego pierde con la misma indiferencia con que amontona los billetes sobre el verde tapete. El preceptor, como Ralskolnikov y otros personajes presentes en otras obras de Dostoievski, no controla sus emociones. «Si pudiera dominarme durante una hora, sería capaz de cambiar mi destino», piensa mientras resuelve acudir al casino.

Es muy conocido que el escritor ruso sentía una irrefrenable pasión por el juego, que le condujo a contraer elevadas deudas y le obligó a abandonar su país, por miedo a la cárcel. El jugador tiene un cierto trasunto biográfico tanto por esta afición como por el amor frustrado del general por Blanche de Cominges, que describe probablemente los sentimientos frustrados del autor por su ex amante, Apolinaria Suslova, que le había abandonado tres años antes.
Pero esta magistral y brillante narración de Dostoievski es mucho más que un retrato de la pasión por el juego, como pretendía explícitamente el escritor ruso. La obra arroja una penetrante mirada sobre las interioridades del carácter ruso, contrapuesto al francés y al alemán, encarnados por dos personajes: De Grillet, un cínico e implacable prestamista, y Astley, un próspero y generoso millonario.

El general vive por encima de sus posibilidades una engañosa vida de fastos y lujo. La tía, rica e inconsciente, fustiga el comportamiento de su sobrino pero pierde su fortuna en la ruleta. Alexei siente un profundo complejo de inferioridad y busca en el juego un rápido enriquecimiento para conquistar a Polina.

Los tres personajes son profundamente fatalistas y piensan en un golpe de fortuna para salvar sus vidas. Pero finalmente las cosas se tuercen y los tres pierden sus esperanzas de ver realizados sus sueños. Ante el fracaso, se sumen en una indeferente aceptación del destino, que aceptan como una liberación.

Dostoievski no realiza un juicio moral sobre las conductas de sus personajes. Los describe y los comprende. Y, en cierta manera, los justifica porque son como él: nada se puede contra la mala suerte, una filosofía hondamente arraigada en el pueblo ruso.


Las clases sociales son inamovibles, el carácter personal no se puede cambiar, los individuos están determinados por los acontecimientos, el azar juega un papel esencial en la vida humana. Estas son las convicciones del pesimista que era Dostoievski, que saca de su propio dolor la fuente de su inspiración literaria.

SOBRE EL AUTOR Y LA ÉPOCA:

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ENLACE:

http://andrespr5.files.wordpress.com/2013/09/4-el-jugador.pdf


http://lenguaieslaorden.wikispaces.com/file/view/El%20jugador%2C%20de%20Fi%C3%B3dor%20Dostoyevski.pdf/403161418/El%20jugador%2C%20de%20Fi%C3%B3dor%20Dostoyevski.pdf

domingo, 2 de febrero de 2014

UNIDAD 7: EL SIGLO XV


El siglo XV se define por su carácter de transición entre la Edad Media y la Edad Moderna; es una época de cambios profundos en la que perduran elementos medievales y nacen otros que anuncian lo moderno o renacentista. La conciencia de crisis provoca un sentimiento de inseguridad y de pesimismo, ya que el mundo se concibe como un caos regido por el azar, o por la diosa Fortuna, la alegoría más representativa de la época. El periodo ha sido llamado “el otoño de la Edad Media”, expresión que manifiesta la crisis de los valores medievales, la descomposición de una sociedad que se había basado en la estricta división de los estamentos sociales, el poder de la Iglesia y los ideales religiosos y caballerescos.




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OBRAS: 

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